Este homenaje colectivo al escritor vanguardista Antonio Núñez de Herrera tendrá lugar en Sevilla, el próximo 18 de marzo y en la sede del Centro Cultural José Luis García Palacios de la Fundación Caja Rural del Sur. La presentación de la revista TURIA consistirá en un conversatorio en el que el periodista de RNE y poeta Fernando del Val dialogará con el historiador César Rina y el periodista José María Rincón, dos autores que poseen una dilatada trayectoria investigadora y divulgadora sobre Núñez de Herrera y que han coordinado el citado monográfico. 

El objetivo principal de este nuevo número de TURIA es dar a conocer quién fue Antonio Núñez de Herrera, qué papel jugó en las denominadas vanguardias históricas y fomentar también la lectura de un prosista transgresor en una etapa que se ha venido en denominar la Edad de Plata de la cultura española. Según afirman en su artículo introductorio los dos coordinadores del monográfico, Núñez de Herrera “encarnó una de las apuestas más firmes por la fusión de la literatura y el periodismo, creando las estampas, género literario en prosa que sobresale por la subjetividad, la crítica social, el ánimo humorístico y la pulsión vanguardista. Su olvido, por tanto, ha sido mayúsculo, similar al de otros prosistas de la época, ahora felizmente rescatados, entre ellos, Manuel Chaves Nogales”. 

En Núñez de Herrera se cumple una vez más esa tesis que asegura que existen “libros que garantizan la fama literaria, pero encasillan a su autor en una jaula temática”. De ahí que, en TURIA, se subraye que su originalidad e importancia va mucho más allá de la única y sobresaliente obra que publicó en vida: “Sevilla: Teoría y realidad de la Semana Santa”. Un libro fascinante sobre la gran fiesta sevillana que sigue impactando hoy por su magnitud estilística y por la variedad de ideas sugerentes y modernas que contiene. 

Pese a todo ello, y como se recuerda en las páginas de la revista, ese insólito e innovador libro de Núñez de Herrera, “hoy reconocido como el acercamiento más sustancial al fenómeno de la Semana Santa, atravesó décadas de absoluto silencio. Nadie lo reseñó ni habló de él durante años. No se encuentran respuestas convincentes a este vacío. El autor contaba con una amplia red de contactos literarios, forjada en numerosas contribuciones en revistas y periódicos, y había sido un activo mediador cultural entre Sevilla y Madrid y entre el grupo Mediodía y las vanguardias de la época. Además, hacia diciembre de 1934, cuando se publica ‘Sevilla: Teoría y realidad…’, era un personaje relevante en las letras, el periodismo y la política local”. 

Según la tesis que Juan Bonilla expresa en el artículo que publica TURIA: “A Núñez de Herrera le hubiera gustado, creo, el truco de Bergamín para inventarse una etimología sobre la palabra ‘religio’, que no vendría de ‘religare’ –unirse– sino de ‘relegere’. La religión como un modo de releer el mundo. Se nos ha ofrecido un texto y tenemos que leerlo y releerlo, interpretarlo sí. Pero interpretarlo no en el sentido de darle un significado, sino en el sentido musical: convertirlo en melodía. Eso es lo que logra una fiesta cuando eleva la vida a alegría de estar vivos”. 

Por otra parte, con este monográfico sobre Antonio Núñez de Herrera, la revista TURIA quiere iniciar una etapa de mayor vinculación con Andalucía y sus autores de mayor proyección e interés literario. Una línea de trabajo cultural que ya obtuvo grandes logros en el pasado y de la que son testimonio los inolvidables monográficos dedicados a Luis Cernuda y Juan Ramón Jiménez, que se encuentran agotados desde hace años. 

Buena prueba de esta vocación de difundir la notable y fértil creatividad literaria la gran urbe andaluza es el dato de que más de 40 escritores radicados o vinculados a Sevilla participen en esta nueva entrega de la revista TURIA. Son textos todos ellos originales y muestran el fértil y plural protagonismo de Andalucía tanto en la narrativa, como en la poesía o el ensayo español contemporáneo. 

TURIA es una revista que tiene una edición en papel de periodicidad cuatrimestral y otra digital (web y Facebook) de difusión diaria. Fue fundada en Teruel en 1983, su difusión es nacional e internacional por suscripción y está considerada como una de las publicaciones periódicas de referencia en el ámbito cultural español.  

Está editada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, y cuenta con el apoyo de la Caja Rural de Teruel, del Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este número sobre Antonio Núñez de Herrera ha sido posible gracias a la financiación de la Fundación Caja Rural del Sur. 

Desde 2013, la revista TURIA compatibiliza su tradicional versión en papel con otra en formato digital. Tanto la web como su página en Facebook ofrecen gratuitamente y en abierto una selección de textos procedentes de la edición en papel y otros contenidos escritos directamente para ser leídos sólo en soporte digital. Mientras que la web consigue un promedio de 7.000 lectores mensuales, y es también tienda virtual desde la que resulta fácil y rápido adquirir los ejemplares en papel, en Facebook la revista tiene actualmente más de 15.000 seguidores.

 

ANTONIO NÚÑEZ DE HERRERA, UN HETERODOXO EN LA CIUDAD DE LOS PRODIGIOS

 

Antonio Núñez de Herrera (Campanario, Badajoz, 1900 – Montegordo, Portugal, 1935) dispone ya, para disfrute del buen lector actual, de un certero y clarificador monográfico que no sólo subraya su condición de heterodoxo en una Sevilla convertida en ciudad de los prodigios sino que, como se indica en el artículo introductorio, “trasciende de los límites temáticos de la literatura cofrade y de las fronteras de la ciudad de Sevilla para presentarse como modelo de una generación que, además de la poesía, ejerció ampliamente la prosa y que encauzó el impacto de su literatura en periódicos y revistas, más dinámicas y ágiles que los libros. La trayectoria de Núñez de Herrera también nos muestra la importancia que tuvo la sociabilidad en la gestación de un espacio de experimentación vanguardista y de autoafirmación generacional conocido como grupo o generación del 27. Dicha hornada no fue el resultado exclusivo de una serie de encuentros casuales en Madrid, sino que se confeccionó también en colectivos y publicaciones surgidos en la periferia. Sirva también este cartapacio para ampliar la nómina de heterodoxos andaluces con un personaje que hizo del laberinto urbano de Sevilla un laboratorio creativo para comprender las transformaciones globales de la modernidad”. 

Como bien escribe Eva Díaz Pérez en TURIA, cuando se inaugura el año 1927 la capital de Andalucía era una ciudad prodigiosa: “Gracias al impulso del torero y dramaturgo Ignacio Sánchez Mejías el Ateneo de Sevilla convoca a los jóvenes poetas para conmemorar el tercer centenario de la muerte de don Luis de Góngora en diciembre de ese año. Es la clausura detodo un año dedicado al poeta barroco que los poetas nuevos enarbolan para su revolución estética. En Sevilla tendría lugar la puesta en escena oficial del grupo emergente con las jornadas y recitales y, sobre todo, con la fotografía que pasaría a la posteridad de la historia literaria. Sin embargo, ese acto fundacional no fue una simple y azarosa anécdota. El hecho de que se celebrara en Sevilla se debe a la jugosa atmósfera cultural que se había creado desde comienzos de siglo. Siendo una ciudad anclada en la tradición, vivió con animación el espíritu de la modernidad y de los movimientos de vanguardia. Fue eso lo que hizo que se produjera aquel momento estelar de la literatura.”

 

UN COMPROMISO EXPLÍCITO CON LA REPÚBLICA

 

José María Rondón, en su artículo titulado “Núñez de Herrera y el grupo Mediodía: el solitario en el rincón de Trotsky”, explica la trascendencia de la revista “Mediodía” y el fértil ambiente cultural que, en las primeras décadas del siglo XX, vivió la capital hispalense. También nos recuerda que Núñez de Herrera sobresalió no sólo por su brillantez dentro del aquel grupo literaria. Su compromiso político republicano lo singularizó “frente a sus compañeros de aventuras, más tibios políticamente y, por lo general, situados en posiciones más conservadoras”. 

Como cuenta Rondón en TURIA, “ese apoyo explícito a la República lo materializó en distintas tareas con una clara exposición pública: “Ocupó así de forma efímera la secretaría del primer alcalde republicano de Sevilla, Rodrigo Fernández y García de la Villa, ejerció temporalmente de responsable de prensa del Partido Republicano Autónomo de Diego Martínez Barrio, y fue secretario del Centro de Estudios Andaluces impulsado por Alfonso Lasso de la Vega y Jiménez-Placer durante su etapa como director-conservador del Alcázar, el primer gestor municipal tras la cesión del monumento a la ciudad. De la mano de Lasso de la Vega, considerado uno de los precursores del andalucismo, también impulsó la creación de la Hemeroteca Municipal de Sevilla, convirtiéndose en el jefe técnico de la nueva institución cultural”.

 

MÁS ALLÁ DE LAS NUBES DE LA AUTOINDULGENCIA

 

Bajo el título de “Las ‘verdades de plata’ de Antonio Núñez de Herrera”, Carlos Mármol desarrolla con brillantez en TURIA su tesis de cómo el escritor extremeño se convirtió en el “cronista heterodoxo de las tradiciones de Sevilla” y cómo “revolucionó la retórica de la literatura hispalense con su prosa de síntesis”. Según argumenta Carlos Mármol, “nada es más exótico, para quien vive en las nubes de autoindulgencia, que lo que le sucede en su ciudad. Núñez de Herrera, en realidad, no inventaba nada. Sencillamente levantó acta –a su manera, claro está– de lo que tenía delante de los ojos y que, desde luego no por una ceguera ecuménica, sino por una selección consciente, la mayor parte de la prosa cofrade, al margen de su calidad (en general, escasísima), había preferido obviar, ignorar y no mencionar. Desde este punto de vista, la gran aportación de Núñez de Herrera al subgénero (tan sevillano) de los libros sobre cofradías es ser, quizás sin proponérselo, el primer escritor realista. Aunque de un realismo divergente al habitualmente sobreentendido”. 

Por su parte, el editor y crítico David González Romero, en su artículo titulado “Suertes y desgracias de un libro único”, nos narra sus distintas aproximaciones a la obra de Núñez de Herrera y, entre otras informaciones muy oportunas, nos aclara que “justo en los aledaños de la fiebre de la Expo del 29 fueron muchas las plumas meridionales que se asentaron en la prensa de Madrid. Entre 1929 y 1931 Antonio Núñez de Herrera fue uno de ellos. Y esas estampas sevillanas, muchas de ellas destinadas a interpretar la Sevilla pre, durante y post Expo, guardaban un tremendo parecido y compartían materiales con la mitad volteriana que intervendría más tarde en su único libro, de 1934, verdaderamente titulado “Sevilla: Teoría y realidad de la Semana Santa”, y en buena medida, gestado en el ejercicio diario de un periodismo literario por igual de reflexión política, de costumbrismo paródico, de humorismo callejero…”. 

El artista Pedro G. Romero, entrevistado por Charo Ramos a propósito de Núñez de Herrera, confiesa en TURIA: “Mi trabajo siempre tiene en cuenta que la vanguardia sucedió”. Y conviene subrayarlo porque este creador nacido Aracena, Huelva, en 1964, lleva varias décadas desarrollando un intenso trabajo con la cultura popular. Una labor que le fue reconocida con Premio Nacional de Artes Plásticas 2024. A Pedro G. Romero le atrae de Núñez de Herrera la lectura vanguardista que éste hizo de la Semana Santa de Sevilla durante la Segunda República española. Una impronta que se refleja tanto por sus cualidades literarias como por su visión estética. Y por su particular acercamiento a la dimensión dual de lo sagrado. 

Además de los ya citados, otros artículos que completan la aproximación de TURIA a Antonio Núñez de Herrera y su obra son los de Guadalupe Nieto Caballero (“Estampas extremeñas de la Edad de Plata: de textos, contextos y autores”), Javier Navarro de Pablos (La Sevilla prometida. Apuntes urbanos y derivas políticas en la obra de Núñez de Herrera”), Concha Langa Nuño (“Las aventuras periodísticas de Antonio Núñez de Herrera: el semanario ‘Crítica’ y el diario ‘El Pueblo’”), Rocío Plaza Orellana (“Antonio Núñez de Herrera en los arenales del silencio. Sevilla: Teoría y realidad de su Semana Santa”), José Miguel González Soriano (“Prosas y prosistas del ‘27’: el alcance de su escritura”) y  cierra el monográfico una completa biocronología de Núñez de Herrera a cargo de los coordinadores del monográfico.  

 

TURIA PUBLICA TEXTOS INÉDITOS DE ANTONIO NÚÑEZ DE HERRERA

 

Entre las novedades sobre Antonio Núñez de Herrera que aporta la revista TURIA, destaca un breve recopilatorio de material inédito del autor de “Sevilla: Teoría y realidad de la Semana Santa”. Según indican José María Rondón y César Rina Simón en su presentación: “la digitalización de archivos y hemerotecas y los avances en la investigación sobre el escritor han favorecido la localización de más de una veintena de piezas, de las que se presentan cuatro que abarcan, en buena medida, las distintas facetas de su obra”. 

Uno de esos inéditos es un sugerente diccionario filosófico. Publicado originalmente en la revista argentina “Síntesis”, ratifica su inclusión en el horizonte estético de las vanguardias.


FRAGMENTO DEL TEXTO INÉDITO DE ANTONIO NÚÑEZ DE HERRERA: “ALGUNOS APUNTES DE UN MAL ESTUDIANTE DE FILOSOFÍA”

 

Adelantamos a continuación un fragmento de ese artículo elaborado en formato de breve diccionario: 

“ANAXÍMENES. Cosmología aérea: El mundo un cuajarón de aire; la vida, un paréntesis aviador; y un buchito de viento, el alma. Cada persona un globo –un glóbulo– que la muerte desinfla fácilmente. 

DIÓGENES. Hijo arruinado de Sócrates tiene, por necesidad, que hacerse troglodita y vegetariano. Vive con la Virtud, dama andrajosa que acaba metiéndose a ramera en casa de la Cirenaica. 

ANAXIMANDRO. El mundo y sus dioses son unos aparecidos de ese gran vivero del apeiron; ectoplasmas que flamean cierto tiempo y luego regresan, sin otra novedad, a ese gran cementerio del apeiron

PITÁGORAS. El universo, un cociente; el dividendo, la mónada. La historia, una cuenta corriente; dios, un tenedor de libros. Ser = 1. No ser = -1. Alma/Cuerpo = 1 /n. 1= 00. Pitágoras: inventor del sistema filosófico decimal y del juego a pares y nones. 

ATOMISTAS. Los atomistas no hacen sino pulverizar y poner en marcha –fuelles– a los eleáticos. Y encender la iluminación –átomos a la veneciana– del espíritu. 

LOS CÍNICOS. Los cínicos eran buenos con martingala; pobres meritorios; feos de conveniencia; plebeyos honorarios y canes de afición. 

HERÁCLITO. El de Heráclito es un eclecticismo de aleación: el ser y el no ser fundidos en el crisol del suceso y, en torno a los jónicos dinámicos, Heráclito encendiendo el fuego –asterisco del mundo– sin miedo a los bomberos de Thales. 

EMPÉDOCLES. Aún se escribía la filosofía en versos, y así le resultó un poema que no una filosofía: en la entrada del caos el feto del mundo –cuadrúpedo de los cuatro elementos– vivía en paz, huésped tranquilo en la matriz atómica. Mas llegó el odio y enemistó a los átomos, aprendices de hombres; pero vino luego el amor, y en el abrazo cordial y en la cópula de los átomos apaciguados la vida floreció en una primavera de organismos. 

ESTOICOS. Los cínicos fueron los «bohemios» de la filosofía; los estoicos son los cínicos, pero vestidos de limpio.”