
Con esta iniciativa, TURIA quiere contribuir a fomentar la lectura en español de quien, según Thomas Bernhard, fue la poeta más inteligente e importante que ha dado Austria durante el siglo XX. De ahí que la revista haya afrontado el reto de dar a conocer más y mejor la personalidad y la obra de Ingeborg Bachmann a través de un atractivo y completo monográfico hispano-austríaco. Son 150 páginas de textos inéditos elaborados por veinte autores, entre los que destaca la presencia de Elfriede Jelinek, Premio Nobel de Literatura.
Como escribe Isabel Hernández en TURIA, “cualquiera que intente acercarse hoy a la persona y la obra de Ingeborg Bachmann encontrará un panorama no menos que contradictorio. La apariencia moderna, independiente y llena de alegría de vivir de la única escritora austriaca capaz de cosechar con su poesía un éxito sin precedentes en la vecina Alemania de posguerra, de esa escritora, definida por los medios de comunicación como un milagro literario, que pronunció importantes discursos sobre el estado de la poesía escrita en su lengua en aquellos difíciles momentos para el arte, todo ello no era en realidad más que la faceta visible de una compleja personalidad. La otra, caracterizada por un miedo y una fragilidad constantes, además de por una desesperación recurrente, fue de la que verdaderamente surgió una obra literaria capaz de superar y romper los moldes encorsetados de la literatura de la difícil época que le tocó vivir”.
La biografía de Ingeborg Bachmann (Klagenfurt, Austria, 1926 – Roma, Italia, 1973) es la de una mujer independiente y dedicada a la escritura que, pese a alcanzar el éxito de crítica y público, siempre estuvo marcada por una inseguridad existencial. Puede decirse que si bien nunca puso límites entre la vida y el arte, entre la vida y la escritura, su miedo a no alcanzar sus aspiraciones creativas le terminó conduciendo al círculo vicioso de estimulantes, somníferos y tranquilizantes que ensombrecería la última década de su vida.
Conviene recordar que, como se nos dirá en el artículo introductorio del monográfico que publica TURIA, Ingeborg Bachmann solo publicó a lo largo de su vida dos volúmenes de poesía, dos colecciones de relatos y la novela Malina. Sin embargo, “a pesar de ello, su breve obra ejerció una fuerte influencia en la escena intelectual de habla alemana de su época, sobre todo porque, después de 1945, Bachmann supo dar a la literatura una nueva fuerza crítica, en tanto que sus poemas y sus textos en prosa tratan siempre de buscar un lenguaje puro y, a través de él, el restablecimiento de la verdad entre los hombres”.
TURIA es una revista editada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel. Para su financiación cuenta, además de con el apoyo de su entidad editora y de sus suscriptores, con el patrocinio de la Caja Rural de Teruel, del Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este monográfico especial sobre Ingeborg Bachmann ha sido posible gracias a la financiación del Fondo Cultural de Austria, el Gobierno regional de Carintia y la Asociación Madrileña de Germanistas.
PIONERA EN LA REIVINDICACIÓN DE LA IDENTIDAD FEMENINA
Especialmente valiosa y contundente es la opinión sobre Bachmann que expresa Elfriede Jelinek en TURIA. Según la prestigiosa escritora austríaca, Premio Nobel de Literatura en 2004, “Ingeborg Bachmann es la primera mujer de la literatura de posguerra en el ámbito germanohablante que, con medios radicalmente poéticos, describió las secuelas de la guerra, de las torturas, de la exterminación en la sociedad y en las relaciones entre hombres y mujeres”.
Bajo el expresivo título de “La guerra con otros medios”, Jelinek destaca como principal mérito de Bachmann que “dedicó toda su obra a anotar meticulosamente la desaparición de la identidad femenina en la relación con el hombre”. De ahí que Bachmann defendiera un mayor protagonismo de la mujer en la sociedad contemporánea. Buena prueba de ello sería su tesis de que “el matrimonio es una institución imposible. Es imposible para una mujer que trabaja y que piensa, y tiene sus propios deseos”.
Feminista ejerciente y curtida en no pocas polémicas con los sectores más reaccionarios de la sociedad austríaca, Jelinek elogia la labor de Ingeborg Bachman como pionera de una postura combativa, desde la poesía y la narrativa, frente a aquellos que ayer y hoy quieren reducir a las mujeres a meros objetos, a una función meramente paridora y cuidadora.
Según Jelinek, “Ingeborg Bachmann sabe que lo que los hombres llaman amor, lo perciben en el mejor de los casos como algo que viene de fuera, tal vez incluso como algo agradable, posiblemente como su forma de reconciliación con el mundo, como una normalización de éxito poco duradero tras períodos de aislamiento, de soledad, que el hombre es capaz de soportar como miembro de la casta que establece las normas, pero la mujer no. En el arte, al menos, el amor se puede comunicar. Pero entre yo y el amado no hay comunicación. Allí donde ella está, él nunca puede estar, y viceversa.”
“SOLO EXISTO CUANDO ESCRIBO”
Isabel Hernández, autora del clarificador artículo introductorio que abre el monográfico que TURIA dedica a la escritora austríaca, acierta cuando afirma: “en una época en la que la muerte y la violencia entre las personas aún deben contarse como parte de la experiencia cotidiana, el juicio crítico de Bachmann resulta, si cabe, aún más explosivo y actual”.
Hoy más que nunca resulta recomendable leer a Ingeborg Bachmann porque “el hecho de que la guerra entre sexos y razas no se limitara a la guerra abiertamente declarada, sino que conservara su brutal poder explosivo precisamente en la coexistencia supuestamente pacífica, es algo que Bachmann reveló con un poder visual opresivo, que solo fue capaz de construir gracias a un nuevo lenguaje, cuya base, tras largos años de búsqueda, halló a lo largo de la experiencia de la propia vida, en todo aquello que vivió, sufrió, esperó, deseó y perdió en su existencia”.
En su discurso con motivo de la concesión en 1972 del premio Anton Wilidgans en 1972, uno de los galardones literarios más acreditados de Austria y que TURIA publica por primera vez en español, encontraremos el mejor autorretrato posible de Bachmann: “solo existo cuando escribo, no soy nada cuando no escribo, soy una completa extraña para mí misma, me siento fuera de mí cuando no escribo. Pero cuando escribo, ustedes no me ven, nadie me ve. Pueden ver a un director de orquesta dirigiendo, a un cantante cantando, a un actor actuando, pero nadie puede ver lo que es escribir. Es una forma extraña y peculiar de existir, antisocial, solitaria, condenada, hay algo condenado en ello, y solo lo publicado, los libros, se vuelven sociales, asociables, encuentran el camino hacia un tú, con la realidad desesperadamente buscada y a veces ganada. Todo lo que no me parece indigno de ser expresado con el pensamiento se incorpora al trabajo”. En definitiva que, para Bachmann, la escritura “es una compulsión, una obsesión, una condenación, un castigo”
UNA COMPLETA Y ATRACTIVA RADIOGRAFÍA DE UN MITO
Bachmann fue, sin duda, una figura mítica de las letras europeas del siglo XX. Y es que la suya fue una vida intensa y controvertida que alumbró una obra tan original y brillante como ajena a la mediocridad. Una labor renovadora del mundo germanófono que era necesaria tras la Segunda Guerra Mundial y en la que ella tuvo un papel clave. Además, y junto a un talento creativo indiscutible, Bachmann poseía la belleza y el carácter de una diva. Pese a su fama, padeció la incomprensión en su país y buscó una vida más libre en Italia. Allí, en Roma, un incendio accidental acabaría matándola en 1973 y la terminó por convertir en ese mito que ahora la revista TURIA radiografía con detalle e invita a redescubrir.
Además de los autores ya citados, en el monográfico que rinde homenaje a Ingeborg Bachmann participan destacados especialistas en la literatura europea contemporánea. Entre ellos, sobresale la contribución de la escritora y crítico literaria Mercedes Monmany. Su análisis lo dedica a indagar y poner en valor la extraordinaria amistad que mantuvo Bachmann con la autora italo-suiza Fleur Jaeggy. Y es que ambas compartían un modo de estar y vivir la literatura prácticamente igual, paralelo y único. No se parecían a nadie más de su tiempo pero, las dos, “bebían de similares obsesiones y de tenaces búsquedas en torno a una determinada pureza estilística, a la vez que compartían una sobrecogedora devastación del lenguaje en narraciones desnudas, abismales, enunciadoras todas ellas de verdades crueles, perturbadoras, a mitad metafísicas y a mitad de un realismo atroz y espeluznante. Una estrecha relación que solo la muerte de Ingeborg Bachmann en 1973, debido a las heridas sufridas en un incendio, y que representó para su amiga una pérdida realmente desoladora, rompería aquel nexo tan estrecho que Jaeggy continuó honrando luego a través de la escritura”.
Otra de las presencias destacables en este sumario de TURIA es la Sabine Gruber, una de las mejores autoras actuales de lengua alemana. Entrevistada por Michael Hansel, aporta su opinión sobre Ingeborg Bachmann y la influencia que ha ejercido la escritora austriaca en su propia obra. En ese sentido, nos dirá que, “al igual que yo, creció en una región fronteriza y también vivió mucho tiempo en Italia. Eso cambia la visión que uno tiene de su país de origen”. También afirma Gruber que, en Bachmann, la ética del recuerdo se contrapone a la felicidad y que su obra sirve para revelar “los mecanismos de poder de la sociedad y se aprende mucho sobre la violencia estructural”.
Junto a los ya textos ya mencionados, conviene subrayar la publicación de poemas originales vinculados al universo temático de Bachmann y que han sido escritos por dospoetas españoles, Amalia Iglesias y Juan F. Rivero y de la alemana-suiza Nora Gomringer. Otros artículos que completan la aproximación de TURIA a Ingeborg Bachmann y su obra son los de Arturo Larcati (La primera Italia. Ingeborg Bachmann y la isla de Isquia), Brigitte E. Jirku (Dolor y vida itinerante: los apuntes autobiográficos de Ingeborg Bachmann), Hans Höller (Escribir contra la guerra), Irene Fussl-Pidner (Entonces me sobrevino la vida: la lírica de Ingeborg Bachmann), José Luis Gómez Toré (Magia y desencanto: una lectura de Ingeborg Bachmann), Margarita Blanco Hölscher (Del verso a la prosa: los relatos de Ingeborg Bachmann), Cecilia Dreymüller (Presos del orden social: sobre la ignorada obra dramática de Ingeborg Bachmann), Barbara Wiedemann (Una verdad con la que nadie sueña, que nadie quiere: Ingeborg Bachmann y Max Frisch en un diálogo literario), Adan Kovacsics (Consideraciones sobre ‘El caso Franza’), Fernando J. Palacios León (Malina, animal, Milena), Klaus Amann (La muerte de la ‘poetessa’ Ingeborg Bachmann), Heinz Bachmann (Ingeborg Bachmann, mi hermana) y cierra el monográfico una completa biocronología de Bachmann a cargo de Isabel Hernández.
TURIA: MÁS DE CUATRO DÉCADAS DE TRAYECTORIA Y 48.000 PÁGINAS DE TEXTOS INÉDITOS PUBLICADOS
Fundada en 1983, TURIA ha conseguido convertirse en una de las revistas culturales de referencia y ha situado a Teruel en el mapa literario en español, gracias a su difusión nacional e internacional por suscripción. Su surgimiento y consolidación demuestra que es posible hacer cultura universal desde cualquier lugar, siempre que se trabaje con rigor, libertad y capacidad de integración. Buena prueba de ello es que, en sus cerca de 43 años de trayectoria, ha publicado a un número superior a los 1.500 autores y 48.000 páginas de textos siempre inéditos, pues todo el material que se edita por la revista tiene que ser original. Un requisito que, junto a la permanente exigencia de calidad literaria, define a TURIA.
Como reconocimiento a su labor, la revista obtuvo en 2002 el Premio Nacional al Fomento de la Lectura otorgado por el Gobierno de España “por su vocación de apertura a la cultura universal y como ejemplo del esfuerzo de las revistas culturales para el fomento de la lectura”. Además, el año 2024, el Instituto Cervantes acordó que TURIA ingresara en la Caja de las Letras, ese espacio simbólico que se ha convertido en la auténtica cámara acorazada de la cultura en español y que acredita el prestigio y la trascendencia de la labor desarrollada por la revista. Según el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, “cada número de TURIA es en realidad una pequeña biblioteca y no tiene nada que ver con esa habitual revista literaria con unos pocos textos dispares”.
Previamente, en 2023, el Gobierno de Aragón le concedió a TURIA su máxima distinción institucional, el Premio Aragón, por haberse “convertido en un elemento simbólico para la cultura aragonesa contemporánea, en proyecto esencial de las letras españolas en las últimas décadas”, además de ser una plataforma de publicación “valorada para autores noveles y consagrados” y un “ejemplo de proyección universal desde lo local”.
El pasado año 2025 fue especialmente fértil en la obtención de reconocimientos para la revista TURIA: en febrero, la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte le premió por la labor de difusión del arte aragonés contemporáneo que ha realizado en sus más de 40 años de trayectoria. Más tarde, en septiembre, la Asociación de Amigos de la Celtiberia le otorgó su máximo galardón anual, Tésera de la hospitalidad, por haber apoyado la publicación de textos inéditos de creadores e investigadores radicados en territorios de la antigua Celtiberia”. Finalmente, en diciembre la Asociación Colegial de Escritores de España le concedió el Premio ACE - Ángel María de Lera, al Fomento de la labor del Escritor y de la Lectura.
Desde hace trece años, la revista TURIA compatibiliza su tradicional versión en papel con otra en formato digital. Tanto la web como su página en Facebook ofrecen gratuitamente y en abierto una selección de textos procedentes de la edición en papel y otros contenidos escritos directamente para ser leídos sólo en soporte digital. Mientras que la web consigue un promedio de 7.000 lectores mensuales, y es también tienda virtual desde la que resulta fácil y rápido adquirir los ejemplares en papel, en Facebook la revista cuenta con más de 16.000 seguidores.

