En la sección que TURIA dedica a los estudios literarios, se aportan artículos originales muy relevantes. En primer lugar, Abelardo Linares desvela nuevas colaboraciones del célebre periodista y escritor Chaves Nogales publicadas durante la guerra civil española en el semanario parisino “Madrid”. En ellas, los admiradores y detractores encontrarán a un Chaves Nogales mucho más plural, más coherente y combativo.  

Un segundo artículo, elaborado por el escritor, crítico y editor Ignacio F. Garmendia, tiene como protagonista a Julia Uceda. Quien fuera Premio Nacional de Poesía en 2003, es descrita como autora de una obra “que no se parece a la de nadie, tiene un fuerte componente universal y puede definirse sin necesidad de criterios geográficos o generacionales”. De ahí que su trabajo creativo pueda definirse “como una de las aventuras más singulares de la lírica española contemporánea”. 

El tercer artículo de la sección de Letras de TURIA es una extraordinaria aproximación panorámica sobre la mítica generación del 27 cuando estamos a punto de celebrar el año del centenario de esta prodigiosa nómina de creadores. Y es que, como afirma Manuel Ángel Vázquez Medel en su texto,  “casi un siglo después de su reunión en el Ateneo de Sevilla el 16 y 17 de diciembre de 1927 para conmemorar el tricentenario de la muerte de Luis de Góngora, la llamada “Generación del 27” sigue despertando una fascinación que trasciende la anécdota histórica, literaria y cultural que las fechas designan”. De ahí que Vázquez Medel elabore una nueva y oportuna mirada que revisita la obra de aquel grupo con ojos del presente. 

En su artículo “Antonio Rivero Taravillo: una semblanza emocional”, Martín Merino Ruiz-Funes rinde un personal y sincero homenaje a quien fuera un gran autor, traductor, editor y gestor cultural, radicado en Sevilla y recientemente fallecido. Fue Rivero Taravillo un escritor muy vinculado a la revista TURIA, en cuyas páginas colaboró con notable frecuencia. Incluso, en su etapa como director de la Casa del Libro, promovió y albergó la inolvidable y multitudinaria presentación de una entrega dedicada a su querido Luis Cernuda. Era el año 2002 y aquel número terminaría agotándose. Como bien se indica en este bellísimo y sincero testimonio sobre Rivero Taravillo, fue la suya una vida de  constante y apasionada dedicación a la literatura, en todas sus formas y desde distintos ámbitos. 

Completa la sección que TURIA brinda a los estudios literarios un notable artículo de Maribel Cruzado. En él y bajo el título de “Los viajes de Richard Wright a España y otras misiones”, se describen los vínculos con España de este gran escritor estadounidense. Nos narra los tres viajes por nuestro país que realizó en 1954 y 1955, así como analiza los textos que a resultas de ellos publicaría y aquellos proyectos que nunca llegaron a plasmarse en realidad. 

Por último, en el apartado que la revista dedica a publicar narraciones originales, la nómina de autores no puede ser más atractiva y potente. Sin duda, garantiza a los lectores que disfrutarán con la calidad literaria que brindan indiscutibles nombres propios de nuestras letras como son: José María Conget (“Rasmia”), Sara Mesa (“Bolita azul”), Isaac Rosa (“La ley de Parkinson”), Jesús Carrasco (“Kayak”), Irene Reyes-Noguerol (“Días de viento”) e Hipólito G. Navarro (“Blanco roto”).

 

UCRANIA, VOCES PARA COMPARTIR UNA GUERRA

 

Bajo el título de “Ucrania. Voces para compartir una guerra”, TURIA ofrece una amplia y cuidada antología poética que apuesta por visibilizar la creatividad de los principales autores ucranianos. Sin duda, es una forma de respaldo explícito a un país que lucha por defender su independencia y legitimidad democrática, así como su integridad territorial, frente al expansionismo violento que promueve la Rusia liderada por Vladimir Putin. 

Como muy bien subrayan Moloniewicz y Murcia en el texto introductorio de dicha antología, “los ucranianos llevan ya once años conviviendo con la guerra. Son muchos años en la vida de una persona. En el caso de la mayoría de poetas que se incluyen en esta pequeña muestra, es algo así como la mitad de su vida adulta y creativa. Su escritura, como la literatura en general, no es un ámbito autónomo, sino que interactúa profundamente con la realidad, una realidad marcada por la guerra. No se trata del «tema de la guerra» como uno de los posibles temas de la poesía, sino de la palabra en acción en una situación límite”. 

Los diez poetas ucranianos seleccionados por TURIA para dar a conocer su trabajo literario en español son: Les Beley (1987, Úzhjorod), Kateryna Kalytko (1982, Vinnytsia), Halyna Kruk (1974, Lviv), Boris Humeniuk (1965. Ostriv), Yulia Musakovska (1982, Lviv), Iryna Shuvalova (1986, Kiev), Ostap Slyvynski (1978, Lviv), Iryna Tsilyk (1982, Kiev), Lubov Yakymchuk (1985, Pervomaisk) y Oksana Zabuzhko (Lutsk, 1960). 

Todos ellos, como afirman los traductores Moloniewicz y Murcia, “son la voz de la sociedad a la que pertenecen. Se convierten, quieran o no, en biógrafos de la guerra. ‘Dan ganas de morirse / pero no queda más remedio que hablar / con la boca llena de piedras y clavos / con la boca llena de sangre’ —escribe Yulia Musakovska.” 

Y es que “la nueva poesía ucraniana nace en los sótanos, los refugios, las trincheras, los trenes, en un exilio forzoso. La poesía —nos decía Gabriel Celaya— es un arma cargada de futuro. En Ucrania, por desgracia, cargada de presente, de un presente que dura ya demasiado tiempo.”

 

UN INÉDITO DE MANUEL CHAVES NOGALES SOBRE PÍO BAROJA

 

El  nuevo  número  de  la  revista  TURIA  abre su sumario con un material de alto voltaje testimonial y gran interés literario: los varios textos inéditos del legendario escritor y periodista Manuel Chaves Nogales (1897-1944) encontrados bajo distintos seudónimos o embozados en el anonimato en la revista republicana “Madrid”, editada en París y que surgió en la última semana del año 1937. El autor de este descubrimiento es el reconocido escritor, editor y librero de viejo sevillano Abelardo Linares. De todo ello da pormenorizada noticia en su artículo “El semanario parisino ‘Madrid’ y Chaves Nogales”. Según dicha investigación, Chaves Nogales jugó un papel trascendental en la creación y desarrollo del semanario “Madrid”. Y Linares apuntala su tesis analizando con detalle una columna de febrero de 1938 sobre Pío Baroja en la que Chaves Nogales, pese a ocultarse bajo el seudónimo de Zoilo, traza un perfil extremadamente crítico del gran escritor por su regreso a España y su servilismo hacia Franco. TURIA, además, reproduce íntegramente este texto, tan magistral como feroz, sobre Baroja.   

Transcribimos, a continuación, algunos de los párrafos más significativos de lo que escribió Chaves Nogales en “Madrid” acerca de un Baroja al que descalifica sin paliativos

por haberse “pasado al enemigo fascista”: “¿Qué viento adverso ha soplado sobre don Pío? ¿Nostalgia del paisaje, del idioma o del clima? ¿Tristeza? ¿Derrota? Esto último, sin duda. De lo contrario, no se explicaría la actitud extemporánea del autor de Zalacaín, cuya vida y obra han sido un trenzado de rebeldías. Por su pretérito, denso en sinceridades, iconoclasta, irreverente y burlón, Baroja ha debido adentrarse ahora en les caminos pardos y áridos de Castilla con un gesto patético de muerte; con ese aire tácito y desolado que tienen las despedidas de los viajes sin regreso. Baroja –que no volverá–, deja, detrás suyo, sus castillos de fiereza y sus torres de independencia y orgullo. Y no hay rescate posible para el patrimonio que abandona. (…) Compadezcámonos de ver a Baroja viejo y en derrota, con nieve en la cabeza y cenizas en el corazón.”

 

JULIA UCEDA, UNA OBRA POÉTICA DESTINADA A PERDURAR EN EL TIEMPO

 

En su artículo titulado “Julia Uceda: radiación de fondo”, Ignacio F. Garmendia aborda de manera certera, y desde un sincero reconocimiento, la gran obra poética de una autora que durante demasiados años pareció estar confinada a una posición marginal. Y ello a pesar de ser reconocida en parte por la crítica. Quizá se debió a que la suya fue siempre una poesía y una personalidad “vocacionalmente excéntricas”. 

Nacida en Sevilla en 1925 y fallecida en Ferrol en 2024, en opinión de Ignacio F. Garmendia “hay en el itinerario que proponen los diez libros de poemas publicados por Julia Uceda —desde ‘Mariposa en cenizas’ (1959) hasta ‘Escritos en la corteza de los árboles’ (2013)— una natural evolución, pero hay asimismo, ya visible en las primeras entregas, una continuidad representada por temas recurrentes que pueden cifrarse en una palabra clave, ‘extrañeza’, fundamental en su vocabulario. 

De ahí que, tras analizar su trayectoria lírica, el artículo concluya con una afortunada semblanza de la escritora y profesora sevillana: “Julia fue una mujer poco complaciente y de afilada mirada crítica, dotada de profundas convicciones humanistas y de una admirable curiosidad intelectual que se reflejaba en su rara familiaridad con otras culturas y tradiciones. Su frágil apariencia de los últimos años contrastaba con la firmeza de un ideario ético y estético asumido desde la independencia, propia de un temperamento que podía parecer ensimismado y distante, pero era bienhumorado y entrañable en la cercanía. El impresionante haya que dio título a uno de sus últimos libros y tenía en el jardín de su casa de Serantes, con sus múltiples troncos en forma de nao, figura en el frontal de su ‘Poesía completa’ y es la viva imagen de una obra destinada a perdurar en el tiempo.”


UNA NUEVA MIRADA A LA GENERACIÓN DEL 27 DESDE EL SIGLO XXI

 

No puede ser más oportuno el artículo inédito que Manuel Ángel Vázquez Medel publica en TURIA con el título “Una nueva mirada a la generación del 27 desde el siglo XXI: hacia una cartografía expandida del campo cultural”. Y es que, a un año de celebrarse el centenario de aquel momento cumbre de nuestra creatividad como país, ese “grupo de artistas —poetas, pero también narradores, pensadores, científicos, cineastas, creadores plásticos o músicos— se revela hoy más vigente que nunca. Su obra no es solo testimonio del pasado, sino un sistema cultural vivo, un diálogo ininterrumpido entre la vanguardia y la tradición, la pureza estética y el compromiso humano, que no ha dejado de influir hasta nuestros días” 

Según argumenta Vázquez Medel en TURIA, es necesario reivindicar “el carácter transversal de un movimiento que fue, ante todo, un proceso abierto y complejo de una época de crisis y profundos cambios, que encontró un potente impulso en las vanguardias, en diálogo con lo mejor de la tradición poética y cultural española, con Góngora en su centro (pero también la recuperación del ‘Poema de Mio Cid’, gracias a Menéndez Pidal, la vuelta a los Cancioneros y al Romancero, o la relectura de Manrique, Garcilaso, Juan de la Cruz o Cervantes, amén de Lope, Calderón y el teatro clásico, entre otros).” 

Y es que hoy debe interpretarse el 27 no como una generación cerrada de poetas sino “un espacio vital y cultural donde la poesía dialogaba con la pintura, la música se fundía con el cine, la narrativa exploraba nuevos caminos y el pensamiento crítico intentaba descifrar los signos de un tiempo nuevo, de un tiempo en crisis.” 

Por todo ello, Vázquez Medel concluye su texto en TURIA afirmando que “la  lección del 27 es la de la apertura: la apertura a las disciplinas, a las influencias internacionales, a la experimentación formal y, no menos importante, a la diversidad de voces. En un mundo como el nuestro, aún marcado por exclusiones y cánones rígidos, la reivindicación de este campo cultural plural, dialógico y abierto se convierte en un acto de justicia histórica y en un faro para la creación presente. Recuperar su legado integral es, en definitiva, entender que la cultura no se hace en compartimentos estancos, sino en el fértil y siempre renovado cruce de caminos.”

  

ANTONIO RIVERO TARAVILLO, PARADIGMA DEL HOMBRE DE LETRAS

 

En un número tan especial de la revista TURIA, en el que se dan cita tantos nombres propios vinculados a la ciudad de Sevilla, se ha querido rendir un primer homenaje a uno de sus colaboradores más queridos y longevos: Antonio Rivero Taravillo. Su muerte, el pasado mes de septiembre de 2025, impidió que participara como estaba previsto en este sumario. Pero antes, y durante mucho tiempo, fue Rivero Taravillo una firma habitual en las páginas de TURIA. 

Por todo ello, y a la espera de una iniciativa futura más amplia y ambiciosa con la que la revista quiere homenajear a este ejemplar hombre de letras, se publica ahora un hermoso texto de Martín Merino Ruiz-Funes titulado “Antonio Rivero Taravillo: una semblanza emocional”. En él se nos narra cómo surgió una prolongada amistad de más de cuatro décadas con una “persona que habitaba el mundo poéticamente”. Se nos da noticia también de cómo fue su evolución, en la vida y en la poesía. Esa larga y fértil etapa de madurez que supuso su “inmersión profesional en lo que podríamos llamar el mundo de las letras. Antonio llevaba a gala no haber ganado nunca un céntimo en un ámbito que no estuviera relacionado, de alguna forma, con el libro, ya fuera como poeta, biógrafo, novelista, ensayista, librero, gestor cultural y editor. Vivió desde siempre entregado a los libros y nunca empleó su tiempo en actividades ajenas: fue hombre de una pasión. No sé si, simplemente, fueron los años, pero tengo la sensación de que en Antonio Rivero se operó un proceso de profundización: siguió adelante, pero más adentro. Se produjo en él un mayor desarrollo, una transformación que se reflejó en una poesía más honda, que buscaba no tanto sorprender como emocionar, siempre desde los cánones estrictos de la belleza.” 

También se describe en TURIA cómo acometió Rivero Taravillo su enfermedad y la irreversible llegada de la muerte. Según Martín Merino Ruiz-Funes, es una “etapa de trascendencia”: “Antonio siempre mantuvo una actitud de valentía ante su grave enfermedad. Luchó denodadamente contra ella, pero no desde el rencor ni desde la sensación de injusticia, sino que tuvo la sabiduría y la honestidad de convertir la enfermedad en un proceso de conocimiento. Pese al desgaste de estos últimos años y pese a la pérdida de energía, Antonio tuvo la valentía de acometer los cambios en su filosofía de vida que consideró necesarios, aunque supiera que ya no había prácticamente tiempo. Sabía que las posibilidades eran muy pocas, y, aun así, quiso dejarnos ese estremecedor testimonio que supone su obra ‘Un invierno en otoño’”.

 

RICHARD WRIGHT, UN AFROAMERICANO VIAJA A LA ESPAÑA DE LOS AÑOS 50

 

En su artículo “Los viajes de Richard Wright a España y otras misiones inacabadas”, Maribel Cruzado indaga en los vínculos con nuestro país de este reconocido, y en ocasiones controvertido, escritor norteamericano nacido en Roxie, Estados Unidos, en 1908 y fallecido en París, Francia, en 1960. Durante tres viajes, realizados en la década de los años 50 desde París, Wright recorrió distintas ciudades españolas. Así, Barcelona le pareció cosmopolita, pese a descubrir en ella pobreza, suciedad y prostitución. En cambio, Madrid le parece profundamente provinciana. Viaja a Zaragoza, visita la basílica de la Virgen del Pilar y, al describir el tamaño de la Virgen, afirma “parece una muñequita”. Su estancia más larga fue en “en “la lenta y lírica Andalucía, donde el paso y el habla es más pausado y musical que en otros lugares”: Córdoba, Granada, Algeciras, y Sevilla, ciudad esta última donde permanece más tiempo y deja  numerosos testimonios escritos y fotográficos. 

Gran parte de la obra literaria de Wright (cultivó la novela, el relato, la poesía y el ensayo) hace alusión a temas raciales, especialmente aquellos que se refieren a la difícil situación de los afroamericanos a finales del siglo XIX y en la primera mitad del XX. Wright llamó la atención del público en general por primera vez con un volumen de relatos cortos, “Los hijos del tío Tom” (1938). Su segundo libro de ficción, “Hijo de esta tierra”, fue un éxito de ventas y se convirtió posteriormente en una obra de teatro de Broadway (1941) dirigida por Orson Welles. En 1944 Wright abandonó el Partido Comunista de los Estados Unidos al que se había afiliado en 1933 y, después de la Segunda Guerra Mundial, se instaló en París como expatriado permanente. 

Como nos recuerda Maribel Cruzado en TURIA, cuando Wright viene a España ya se ha convertido en el autor afroamericano más famoso y respetado de los Estados Unidos, así como en Francia. Pero aquí no lo conocía nadie. Hasta su editor norteamericano se había mostrado reticente con el plan de Wright de escribir un libro sobre España. “Pero Wright había tranquilizado a unos y a otros, asegurándoles que, aun contrario a la dictadura de Franco, su intención no era sino la de escribir un fresco con las pinceladas e imágenes de lo que viera y oyera, sin condenar, simplemente tratando de entender y de transmitir a los demás sus impresiones”. Ese libro acabaría llamándose “Pagan Spain” y la versión publicada, que contenía bastantes menos páginas que las mil del texto inicial no obtuvo la misma acogida que sus obras anteriores. Sólo el crítico de “The New York Times” elogió su tono provocador y perturbador: “los españoles lo odiarán, los católicos quedarán consternados, y a otros lectores les parecerá apasionante”. 

Sin embargo, nunca se supo si Wright consideró sus viajes a España una “misión cumplida”. Su siguiente objetivo, una obra titulada “España en el exilio” nunca fructificó. Quedaron en el aire y sin respuesta las preguntas de aquel libro en el que pretendía comparar sus viajes con las opiniones de la nutrida colonia española republicana que residía en París: “¿Creen que los españoles están preparados para una democracia? ¿Cómo piensan construir un puente entre esa España primitiva que yo presencié y la que ustedes parecen anhelar? ¿Disponen de autogestión suficiente para realizar este importante cambio o cuentan con ayuda externa?”. 

Wright murió en noviembre de 1960 y dejó no sólo aquel proyecto fallido sino otras propuestas que también fracasaron. De ahí que, tras abandonar la narrativa, su última misión fuera escribir haikus, quedando miles de ellos inéditos tras su fallecimiento. Sin embargo, en la actualidad su nombre y su obra están más presentes que nunca en cualquier balance de lo mejor de las letras norteamericanas del siglo XX.