Tras publicar su colección de relatos Periferias del deseo (Pregunta, 2025), recibir el Premio de las Letras Aragonesas 2024 -ex aequo junto a José Luis Melero-, y publicar La emoción de vivir, (Gobierno de Aragón, 2025); una colección de prosas y versos que es un gran homenaje lleno de ternura y generosidad para con tantas y tantas figuras a las que evoca y dedica su cariño -desde Emilio Lacambra o Félix Romeo, hasta Sinner y Alcaraz-, Antón Castro cierra un año de cosecha providencial con un nuevo poemario, Con sílabas de gol (Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2025) en el que se recogen cincuenta y dos prosas poéticas centradas en el balompié como eje principal de giro; obra que, en palabras del autor, “es una aproximación a un juego contiguo a la emoción, la belleza, el suspense y la idolatría” y nos revela a su comienzo que “podría contar mil cosas./ Pero en realidad querría hablar/ de todos aquellos a los que amé” y, añadirá posteriormente en su texto, porque “el fútbol, como la vida, exige armonía, / unidad de grupo, suma de esfuerzos / y pasión de ganar y gozar con los tuyos”: he aquí un terreno donde desarrollar un juego ágil y preciso. 

En sus casi doscientas páginas despliega las palabras como si se trataran de aquellos botones con los que, de pequeño, emulaba la contienda sobre el verde césped de la imaginación, botones variados -algunos brillantes, otros más sencillos- con los que Castro compone un once titular en el que se alinean el recuerdo de un pasado de carreras en el baldío, el afecto hacia todos quienes formaron parte de ese universo del balón, la ternura brotando de la evocación, el amor regateando a cada paso de la vida, la pasión del aficionado, el almanaque detallista del forofo, la pluma del cronista deportivo, el heroísmo del fútbol base, la mitomanía que despiertan las estrellas rutilantes, la gloria de la victoria y la épica del perdedor que nunca se da por vencido; pues “al fútbol se juega para ganar, pero si pierdes haciéndolo bien, no es una deshonra. Es una modesta forma de triunfo”. Así, nos confiesa, “el fútbol fue una de las primeras escuelas de aprendizaje, algo así como un laboratorio a cielo abierto de conocimiento, imaginación, amistad y sueño” y que “es también un jardín abonado de sensaciones, de nombres, de cromos, de alineaciones y de memoria”. 

Telúricamente la cancha es un planeta paralelo, una suerte de campo de batalla homérico en el que -de forma alegórica- se citan, triunfan o perecen héroes inolvidables a los que cantarán poetas como Castro, relatando “un conjunto de instantes en los que brillan la inteligencia, el temblor de la fantasía y ese arte que rara vez llega a los museos y asoma una y otra vez a las praderas de la memoria”. Y es que, “el fútbol es la emoción de vivir” y, por ello, estos versos guardan “un pájaro inesperado”, una crónica de la juventud que podrían reconocer como suya todos esos muchachos que, generación tras generación y en masa, acuden “a vivir la vida con el balón de reglamento anudado a los pies”. 

Al escribir sobre el fútbol en su vida, da vida a aquellos que quedaron amarrados al pasado como cromos de una liga distante, salen del álbum y recorren la voz con nuevo aliento, porque “los que se van viven en nosotros si los recordamos”, mucho más si quien los eleva son las alas del verso. 

De una manera incuestionable, se puede afirmar que en estos poemas se celebra la vida, la amistad, el cariño como si de un gol se tratase, ya que “el gol es la poesía de los domingos de tristeza” y en todos y cada uno de los campos en que se traza la marca de un rectángulo de cal, se levantan los “escenarios de los recuerdos / donde los versos se miden con sílabas de gol”. Pasado el tiempo, cualquiera de aquellos chicos y chicas podrían confesar, con el nombre de alguna figura legendaria en el silencio de la memoria: “cerré los ojos y oí, con absoluta nitidez, el clamor / del estadio como si hubieras vuelto a marcar” y, es que, para alzarse con el triunfo en la cancha de la vida, no se pude salir a defender un empate. El cuero siempre seguirá rodando. 

  

Antón Castro, Con sílabas de gol, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2025.