
Hay palabras ocultas bajo tierra,
hay palabras que cortan cual cuchillos,
hay palabras que siembran esperanzas,
hay palabras de luz y amaneceres.
Sin embargo,
prefiero los silencios
y la mirada dulce y sugerente
antes que la palabra vacua y simple,
antes que los insultos y amenazas.
La palabra se nutre de silencio
y tiene sus raíces
en el pozo de sabias reflexiones
y en la hondura fugaz
de los encuentros.

