Traducción y nota de Álvaro García

No encuentro muchos poemas infantiles como 'The Sound Collector', de Roger McGough, donde las cosas concretas se abren a lo inconcreto y el sonido de los versos, con sus fijaciones y oscilaciones, deja lo cotidiano ante el vacío que nos amenaza y nos potencia. Recitado, puede ser inquietante.

 

 

 

 

 

Hoy llegó un desconocido

vestido de negro y gris.

Empaquetó los sonidos

y se los llevó de aquí.

 

El hervir con un silbido,

el cerrarse el pasador, 

el ronroneo del gatito,

el tic tac del reloj.

 

El salto de la tostada,

el crujir los cereales.

Al untar la mermelada,

el áspero ruido que hace.

 

El chupchup de la cazuela,

el tintineo del horno,

el borboteo en la bañera

al llenarse poco a poco.

 

El golpeteo del agua

de la lluvia en el cristal.

Cuando se hace la colada,

el glugú del desaguar.

 

El llanto del niño chico.

La silla cuando la arrastro.

De la cortina, el chirrido.

El crujir de los peldaños.

 

Alguien vino esta mañana

sin decir su identidad.

Nos dejó sólo el silencio.

La vida no será igual.

 

 

 

 

THE SOUND COLLECTOR

 

A stranger called this morning

Dressed all in black and grey

Put every sound into a bag

And carried them away

 

The whistling of the kettle

The turning of the lock

The purring of the kitten

The ticking of the clock

 

The popping of the toaster

The crunching of the flakes

When you spread the marmalade

The scraping noise it makes

 

The hissing of the frying-pan

The ticking of the grill

The bubbling of the bathtub

As it starts to fill

 

The drumming of the raindrops

On the window-pane

When you do the washing up

The gurgle of the drain

 

The crying of the baby

The squeaking of the chair

The swishing of the curtain

The creaking of the stair

 

A stranger called this morning

He didn’t leave his name

Left us only silence

Life will never be the same.