Juan Luis Saldaña (San Sebastián, 1978) es escritor y novelista. Su producción literaria es muy heterogénea, yendo desde los relatos con Hasta agotar existencias” (Comuniter, 2010), el dietario digital e irónico en su exquisita recopilación Sois todos idiotas (Libros de(a) Imperdible, 2014) y, sobre todo, Hilo musical para una piscifactoría (Anorak, 2016) novela que tuvo una segunda edición al año siguiente coincidiendo con el rodaje de Miau, la película de Ignacio Estaregui que se inspiró en ella para la escritura del guion. 

Juan Luis Saldaña, habitual en prensa escrita y radiofónica, hace del humor y lo cotidiano una marca de identidad, cargada de belleza y una sensibilidad que escapa a los movimientos postmodernos que rodean la literatura española de las últimas décadas. Un heterodoxo, capaz de publicar en el mismo año su tesis doctoral sobre el periodista Mefisto, Fernando Soteras 'Mefisto' (1886-1934) y sus coplas del día como fenómeno popular (IFC), obtener el premio de narrativa Isabel de Portugal con La mala edad y publicar este, su primer poemario, Inventario doméstico con la editorial Olifante. 

Hablamos de primer poemario, quizá de manera formal, porque Juan Luis ha escrito versos desde que montó su primera banda, “Nubosidad Variable” o ha esbozado una lírica heredera de Mariano José de Larra o Francisco Umbral en sus numerosísimas columnas en la prensa diaria española y aragonesa. Pero sí, es tiempo de que el Saldaña poeta haga su aparición oficial y lo haga, además, con un libro que había obtenido el Premio Internacional de Poesía Garrido Chamorro, y en una editorial con la solera y la tradición de Olifante. Inventario doméstico nos ofrece un catálogo de ámbitos y capturas, una amalgama emocional donde se suceden los usos y las costumbres, las dimensiones euclídeas del cariño y la belleza: tiempo y distancia.  Prosas poéticas con un tono capitular frente al paso de los años: «La ropa tendida es un fusilamiento de almas. La ropa tendida es el suicidio de un espantapájaros, la bandera de los barrios, es casi tirar la casa por la ventana». Con una poética que encaja con sus compañeros de generación, cercano al tono de Familia numerosa de Enrique Cebrián Zazurca o Quedarse a vivir de Carmen Ruiz Fleta, desde una perspectiva de hijos-padres, de lo filial y lo paterno, de la contemplación como instrumento para conservar los sentimientos. 

Entre los cachivaches del pasado y la quincalla moderna, la memoria es un trasunto de decisiones que se niega a desaparecer. Las elecciones, como en una existencia llena de bifurcaciones y senderos, acaban encumbrando las palabras hacia su territorio natural, la apropiación del ámbar como conservación de la herencia, la conexión familiar.  Escribe Saldaña: «El estucado es la epidermis de los tabiques, un lisérgico sobrio y sugerente que siempre te ofrece compañía. El gotelé es un relieve imperfecto y un plano imposible, una guerra de pintura congelada en el tiempo y el acné perenne de los hogares. Por eso alisé mis paredes». Este libro refleja los paisajes comunes de una generación que ha sido el demiurgo entre la añoranza digital y el tótem tecnológico. Juan Luis Saldaña, apolíneo constructor, amanuense de lo cotidiano, cataloga las grandes cuestiones a través de metáforas demoledoras, de juegos de espejos, de la contemplación sensible de un mundo que se conserva en el museo de la semántica y el recuerdo. En las habitaciones de la casa se acumulan recuerdos y pasiones: «Fregar es un barreño de plástico en un camping, una cadena de montaje en familia, una taza desconchada, un coro de italianas y Nosferatu. Fregar es asumir lo imposible, un Poncio Pilato del frío y la decepción inevitable del genio. Fregar es empezar a ensuciar. Por eso compré un lavavajillas». Pasión y existencia, la genealogía del poeta cauteriza el olvido de los objetos, los enfría en el vidrio del instante. Es un dispensario de versos, encajados en prosas nutricias, que harán que el lector disfrute de la sucesión de pasajes que conforman Inventario doméstico: una experiencia de regresión, aderezada con un pasado cálido y reconocible. 

 

Juan Luis Saldaña, Inventario doméstico, Zaragoza, Olifante, 2025.