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7 de enero de 2026

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay palabras ocultas bajo tierra,

hay palabras que cortan cual cuchillos,

hay palabras que siembran esperanzas,

hay palabras de luz y amaneceres.

 

Sin embargo,

prefiero los silencios

y la mirada dulce y sugerente

antes que la palabra vacua y simple,

antes que los insultos y amenazas.

 

La palabra se nutre de silencio

y tiene sus raíces

en el pozo de sabias reflexiones

y en la hondura fugaz

de los encuentros.

Escrito en Sólo Digital Turia por José María Ariño Colás

15 de diciembre de 2025

Hace ahora 120 años se publicaba Der siebente Tag, segunda obra poética de Else Lasker-Schüler, tras su primer poemario, Estigia (Styx, 1901) -un libro de debut aún muy influenciado por el entorno poético berlinés, en el que se había integrado muy activamente-. Sin embargo, probablemente deba ser considerado como “su nacimiento poético”, en el sentido en el que es aquí -en las páginas de El séptimo día-, en las que comienzan a aflorar los rasgos más característicos del hacer literario de esta pionera del movimiento expresionista. 

Aunque no tengo por costumbre pergeñar notas biográficas de los autores -limitándome a referirme en exclusiva a la obra propuesta-, creo que es precisa la excepción, dada la singularidad del caso. Elizabeth Schüler nace en 1869, aprende a leer a los cuatro años y deja la escuela en la pubertad, formándose sola. A los 13 años pierde a su hermano Paul, con el que esta muy unida y en 1890 fallece su madre, provocando su “expulsión del paraíso” y convirtiéndola en una figura fundamental de su obra: “Mi corazón es la madre muerta,/ Mis ojos, niños tristes/ que con el mundo van”. Se casa en 1894 con el médico Berthold Lasker y se mudan a Berlín. En 1895 conoce al poeta Peter Hilde quien se convierte en su mentor y la introduce en el ambiente de la bohemia berlinesa y en los círculos anarquistas y dadaístas. En 1987 fallece su padre, acrecentando el hueco en la poeta. En 1899 da a luz a un varón al que dará el nombre de Paul, en recuerdo de su hermano, año en el que comienzan a publicarse algunos de sus poemas. En 1901 publica Estigia. En abril de 1903 se divorcia y en noviembre se casa con el escritor Georg Lewin. En 1905 se publica El séptimo día, obra que -hasta donde yo tengo noticia- sólo está disponible íntegramente y en versión bilingüe castellano-alemán en esta edición de Los libros del innombrable, a cargo de Montserrat Armas. 

Nos hallamos, pues, ante la obra de una mujer adulta, recién cruzado el Rubicón de un siglo nuevo, de una vida nueva, segura de sí misma, liberada y que canta “Y ella supera/ El mundo,/ Perdiendo su principio,/ Supera todo tiempo,/ Y al final regresa a tu corazón milenario,/ Dominante” y que consigue verse introducida en un mundo de hombres -como lo era la escena cultural de Berlín, donde las mujeres destacadas se cuentan con los dedos de las manos, teniendo que acudir a nuevos estudios para encontrar otros nombres-, consigue ser una de las figuras más relevantes del Expresionismo alemán, e incluso ser despreciada por el mismísimo  Franz Kafka y lo hace eligiendo la elegancia más disparatada y el estoicismo más absoluto, pues son para ella años de verdadera carestía. 

La vida de Else, se extendería hasta 1945, dando lugar a la que, probablemente, sea su obra menos reconocida: su propia biografía, en la que introduce grandes dosis de autoficción. No obstante, para los fines de esta lectura, nos quedamos en los primeros años de la década de 1900, en Berlín, contemplando la obra de una mujer dispuesta a vivir su intelectualidad y su carnalidad de una forma libre, total y completa, aunque, por otra parte, es preciso recordar que se siente insegura ante el mundo -tal vez por la pérdida y la incertidumbre económica- y, de algún modo, atormentada, obstaculizada para vivir una dicha plena: “La pesadez asciende de todas las tierras/ Y el olor a plomo nos asfixia,/ Pero el deseo se extiende/ Y se arroja como incendio./ De ríos salvajes resuena/ El grito primitivo, La canción de Eva”. 

En este momento -en el de El séptimo día- el estilo de Lasker-Schüler es fiel reflejo de lo que es ella: está lleno de innovación, de desafío al lengua y a la estructura clásica del poema, de la rima, de la métrica…, juega con el lenguaje, experimenta y se deja sentir a través de él, probando neologismos -de difícil traducción, y en los que Armas ha tenido gran atención y delicadeza-, introduce en su verso un uso simbólico de las imágenes, una abstracción, un universo de referencias, un ritmo propio en la construcción del poema, pero también altera el tema y el tono, lo mismo aparecen referencias bíblicas que orgásmicas e interpela a otro que puede ser el amante, la madre, otro cualquiera, dios o ella misma: 

 

Profunda has inclinado tu cabeza sobre mí,

Tu cabeza de cabellos dorados, primaverales,

Y tus labios, suavidad de seda rosa,

Flores de los árboles del Edén.

 

Y mi alma es el amor que brota,

Oh, el deseo expulsado,

Y tiemblas por los presentimientos

Y desconoces por qué tus sueños se lamentan.

 

Y pesada me tiendo sobre tu vida,

Como un recuerdo de mil estirpes.

Y eres tan joven y ciega, tan joven como Adán…

Profunda has inclinado tu cabeza sobre  mí. 

 

Reiteradamente, nos encontramos ante poemas que invitan a ser interpretados –“Soy el jeroglífico/ Que subyace a la creación”-, a dar un sentido a la primavera, a encontrar el dolor primero de la infancia, a gozar del sexo declarado, a ver la incorrección, lo antisistema en el decir, a sopesar el recuerdo del linaje, etc. Interpretaciones, conexiones empáticas y simbólicas con la emoción y el decir de la poeta, que también se antojan necesarias ante otros muchos poemas, como este que lleva por título “Nuestra canción orgullosa”: 

 

Sobre nosotros cuelgan

Días extraños con azules fríos,

Y blancos témpanos de nubes amenazan

Con suprimir la dorada isla de los rayos.

 

Somos los dos vencedores vencidos,

Y coronas nos elevan de la sangre de los cerdos,

Profetas fueron nuestros padres,

Y nuestras madres, reinas.

 

Y dulces las nubes de melancolía trepan

En líneas de amor sobre sus tumbas púrpura ardientes,

Y nuestros cuerpos, dos columnas doradas, orgullosos se alzan

Sobre Occidente, como pensamiento de Oriente. 

 

Por tanto, nos entregamos a la lectura de un libro moderno, actual en muchos aspectos, lleno  de juegos, de experimentación en la palabra, de rebeldía y negación, de lamento y llanto, de pesada herencia, de exaltación de un placer a flor de piel, de labio. Por momentos sombría, apesadumbrada, derrotada por la inefabilidad, el miedo, la muerte; también se alza en sus versos una figura que nos seduce y atrapa. “En mi mano, pesado, yace sepultado mi pueblo”, escribe. Y, tal vez inspirada por la obra de Hegel -como conciencia infeliz-, proclama: “Hay en el mundo un llanto,/ Como si el Dios amado hubiera muerto”. En este contexto, ¿a qué alude ese séptimo día, en el que dio Dios preminencia al descanso, un día santificado por el trabajo concluido? En El séptimo día se celebra la creación de una nueva mujer, una Else nueva que no toma el lenguaje como algo prestado, ajeno, sino que lo hace propio y, desde su sentir, lo reinventa; de una mujer que juega con sus pies sobre una tierra nueva -tierra a la que alude recurrentemente- y no encuentra límite ni en el azul del cielo ni el brillar de las estrellas -que tiritan al contemplarla cada vez más distante-; una mujer renovada en el placer, en la carnalidad, en la liberación del deseo; nueva en su arrojo y en su decir simbólico. Una mujer completa al conocer su lado oculto y su anverso. 

 

El séptimo día. Else Lasker-Schüler. Edición bilingüe castellano-alemán. Edición y traducción de Montserrat Armas, Libros del Innombrable. 2025.

 

 

Escrito en Sólo Digital Turia por Ricardo Díez Pellejero

Elvira Navarro Ponferrada (Huelva, 25 de marzo de 1978) nos entrega una de las más notables colecciones de relatos de este año. Después de sus últimos títulos, La isla de los conejos (Random House, 2019) y Las voces de Adriana (Random House, 2023), La sangre está cayendo al patio (Random House, 2025) recoge nueve relatos de terror, físico y sobrenatural, con elementos de psicología oscura, ejerciendo un contraste entre la realidad pacífica y el instante que el horror desgarra lo cotidiano: la aparición de un agujero minúsculo, que se abre, expandiéndose por las páginas, alimentado de locura, soledad y pavor, hasta que todo queda cubierto. El manejo del registro de la duda es el tono distintivo de este volumen, puesto que existe una sensación abstracta, casi cuántica, de incertidumbre. ¿Qué es cierto? ¿Qué es producto de la imaginación o, más bien, del delirio? Ese sabor metálico que nos queda en el paladar, la manera herrumbrosa de dejarnos boquiabiertos, nos lleva de un lugar a otro, del exterior al interior, lo urbano, lo rural... incluso llegamos a considerar si es necesario volver a definir los euclídeos referentes del tiempo y el espacio. Elvira Navarro usa la literatura para redefinir la realidad y sus normas. Nos sumergimos, con las pilas gastadas y la medicación abandonada, en sus historias. Abre con "La lavadora", una especie de body horror, pero, claro, no es "Carrie", más bien "Buick 8" la tristeza del electrodoméstico, cuando lo que asusta es el comienzo, los vecinos, la ausencia de empatía. Una piscina barata, murmullos que nos persiguen hasta el siguiente relato, que nos acompañarán, sin atender a razones. En "El proyecto", la amenaza de la obra nueva, la vieja, la soledad de una bombilla colgante iluminando, afónica, miles de paredes desnudas. El urbanismo, en un catálogo de psicopatía, conseguir que se unan el delirio y un confinamiento. De eso se obtiene la definición de multitud peligrosa con tres personas. Los fantasmas peligrosos no son los que encuentras en las casas, son los que traes contigo en la mudanza. Dos especies diferentes. El confinamiento dentro del confinamiento, la tecnología como alternativa a la vida analógica. Islotes en una casa aislada, archipiélagos de magia y odio. La familia frágil, agónica: "En el fondo sabía que no había nada ahí, que eran las sombras que le aguardaban". De nuevo, un murmullo, un suegro, ¿Ahora vas a temer por tu hijo? 

El miedo, de la distancia rural al centro: "El miedo a la ciudad". Comentamos la posibilidad de elementos de psicourbanismo, la manera en la que Ian Sinclair se refería a los elementos colocados al azar en la ciudad, subterfugios que acaban por ser trampas para el que camina por ella. Puede ser un viaducto o una vía de tren, caserones o basílicas, una cadena de comida rápida. Es París, es un atolladero que muestra un apetito principal por la mujer: "Quiero salir a alguna avenida, y tomo una calle con la impresión de estar jugando a la ruleta rusa". La crítica, social, política, religiosa, más allá de lo burgués o lo soviético, la sociedad occidental será devorada por la media luna, que ya viene mordida de fábrica. Un barrio que se filtra sobre el turista, sobre el extraño, una ciudad que ya no se reconoce, infectada e infecciosa. Entre los puentes, secos, ya solo se filtran los últimos trozos de luz, empujándose hacia la garganta. Y el final, qué final: "Simplemente han aparecido y, sin hablar, pero sonriendo, preparan la bolsa donde seré encontrada". 

Un salto, otro, esta vez en el cuento "El recogedor de animales". Cuando uno está solo acaba alejado de todo. Animales aplastados, carreteras y autovía. Trabajo nocturno, una edición de bolsillo de Cementerio de mascotas de Stephen King. Animales malheridos en la monotonía del turno de noche, donde se produce la evisceración definitiva de la personalidad, apoyada por la invasión de los sentidos, la llegada de las enfermedades, las bacterias y el olor sin solución. La tiña. Esa enfermedad que sirve de referencia en dos instantes del libro: "En los alrededores de los polígonos y las gasolineras, y también en las afueras de cualquier localidad, siempre había más porquería, como si la gente diera por hecho que allí podía tirarse cualquier cosa". Conocemos esa autovía. Los que vivimos en la frontera, de Castilla y Aragón. Conocemos los corzos muertos y los buitres que vuelan con hambre atrasada. Es uno de los mejores relatos del libro, sin duda. Un hombre solo: "Isa recogió sus cosas en silencio. No la echó de menos porque ya la había echado de menos antes, cuando se fue a Madrid y ese sentimiento se había desgastado". Al final, cerca de Atienza, los picores, las pulgas, las fiebres altas. Y el final, en el que el hombre, por volver a sentirse humano, por recuperar su lugar en la sociedad, se deja llevar por la rabia y sus instintos animales. Elvira Navarro construye la metáfora definitiva. Otro de los grandes relatos del libro es "El vigilante", de alguna manera emparentado con "El proyecto" por la manera en la que se interactúa entre el lugar aislado y la familia. La familia que no se llega a conformar. También, desde otro punto de vista, existe un tejido entre este y el anterior: empleos y esparcimiento. Invitaciones de boda enviadas. Una caña de sábado. Una cena de viernes. Obra nueva en Alcobendas, los espacios vacíos (y otra vez la idea de los fantasmas que nos acompañan, llenando los espacios, los huecos que no pueden llenar las personas). La distribución de colmena, las piscinas y las calles, todo igual, pero sin futuro, sin lugar para la humanización de un negocio, de un sustrato social. Aparece, aunque lleva rondando todo el libro, la idea de la Nada, con mayúsculas, definida por pisos sin puertas, familias sin hijos, voces sin cuerpo. Alucinaciones auditivas, entomología del delirio, los sótanos hambrientos de vigilantes, almas encerradas en los secadores, en los electrodomésticos clonados, la podredumbre del alimento sin refrigerar. Solo la voz de ella, una voz falsa, una voz que solo existía en el futuro. En el cuento Elvira Navarro nos sitúa solamente en una de las posibilidades cuánticas, de las ramificaciones, dejando claro que existen otras opciones latentes y que, incluso, pueden llegar a cruzarse, de un lado a otro de un libro de preguntas irritantes, otras cenas de los viernes, otros mentirosos. Magnífico. 

En "Tela de Araña" volvemos a París, con un movimiento envolvente de violencia, pereza y escape. No es de lo mejor que nos ofrece el libro. Nada que ver con la maestría en la composición que tiene "El ramito de violetas". Intenso, social, desmedido. La descomposición familiar, personal, la muerte y la enfermedad, la destrucción de la clase social para acabar viviendo con poco más de doscientos euros. Con flores de plástico para una tumba llena de resentimiento, pobreza energética en el abismo de la carga del móvil en los enchufes públicos. La desesperación de llenar bidones de agua en una fuente, el atisbo de lo paranormal en confrontación con el terror que asola a la protagonista en la realidad. Mucho peor. Son nueve euros sacados de vender recuerdos en páginas de segunda mano. Conejo y arroz, comida de posguerra, calor de hielo en el agua de una bañera, lo tibio, en realidad, es fiebre, el sol, un aviso impertinente. El olvido, una afrenta. Es un relato que no deja indiferente. Cuando llegamos a "Los amores idiotas" nos encontramos con un texto excesivo, donde el sexo, la intoxicación y la enfermedad compite contra el aburrimiento capitalino. No acaba de arrancar, por más que los lugares y los referentes sean familiares: Chueca, Cyndi Lauper, la modernidad mal entendida, el Hot y el ÑÑ: juegos parásitos, escatología, ictéricas, catálogos de relaciones tóxicas, fisuras, hepatitis: "No podía disfrutar del sexo si no había algo sucio por el medio". Somos parte de una generación que se alimenta de chatarra y sustancias con receta. Y, cuando se acaben, no habrá quien nos ayude a superar el síndrome de abstinencia. El final, con "La ciudad del miedo", que tiene algo de juego de espejos con "El miedo a la ciudad", es un cierre muy logrado para el libro. Nada forzado. Un poco de metaliteratura ("Bolsa de muerto"), una propuesta futura ("Mujeres de nombres prestados") y una ciudad ajena. Lo ajeno puede ser extranjero, social o, simplemente, la competencia entre lo urbano y lo rural. Una ciudad alucinada, un fragmento de ciudad más bien, donde existen ayudas sociales, nomadismo civilizatorio y un personaje situado en mitad de la historia que nos hace dudar, otra vez, de todo lo que le rodea, incluso de lo que nosotros mismos leemos. Hay un cierto hermetismo literario, un acertado juego con los avatares propios de la ciudad: "No se trataba solamente de la degradación, sino también de la cantidad de espacios anómalos, residuales. Los edificios estaban llenos de recovecos, pasadizos que llevaban a oscuros patios, ventanas, como si pudieran acceder directamente a un sótano que más bien parecían cloacas". Colmados, socavones, chavales que no han visto nunca trabajar a sus padres. Subsidio, comer barato, subir y bajar el ascensor, gente loca y cuerda al mismo tiempo, el segundo brote de tiña. Y el final, de autobuses y gente azulado, qué hombre, qué calles, qué historia. Deberíamos descansar. Todos deberíamos. Revisar los bolsillos del alma. 

 

Elvira Navarro, La sangre está cayendo al patio, Barcelona, Random House, 2025.

Escrito en Sólo Digital Turia por Octavio Gómez Milián

LA REVISTA ANALIZA LA OBRA DE ANTONIO MACHADO, AL CONMEMORARSE EL 150 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO, Y TAMBIÉN PUBLICA ARTÍCULOS SOBRE MARTÍN CAPARRÓS, GERALD MURNANE Y JOYCE CAROL OATES    

ADEMÁS, TURIA PUBLICA TEXTOS INÉDITOS DEL GRAN ESCRITOR ITALIANO CLAUDIO MAGRIS, ASÍ COMO DE PILAR ADÓN Y DAVID UCLÉS 

EN POESÍA OFRECE ORIGINALES DE, ENTRE OTROS, LUIS GARCÍA MONTERO, JORDI DOCE,  FRANCISCO FERRER LERÍN, RAQUEL LANSEROS, NIÑO DE ELCHE E IGNACIO VLEMING 

La revista cultural TURIA publica en su nuevo número, que se distribuye este mes de diciembre en España y otros países, interesantes artículos inéditos protagonizados por grandes autores de la literatura contemporánea, así como textos originales de los mejores escritores de nuestros días. Por ejemplo, la sección dedicada a narrativa se inaugura con un importante anticipo editorial: las primeras páginas traducidas de “Cruz del Sur. Tres vidas verdaderas e improbables”, el último libro de Claudio Magris, gran escritor italiano y uno de los autores vivos más sobresalientes de las letras europeas. Publicada originalmente en 2020, Anagrama editará esta obra el próximo año en España. El libro lo forman tres historias que suceden en el fin del mundo. La patria, dice Magris, es el lugar  en el que una persona siente que su vida está en su casa y “que sus colores, sus paisajes, los vientos, son la música familiar de su existencia…. El lugar en el que viven sus hijos o en el que están enterrados sus padres”. Uno puede encontrarse en su patria en el corazón de Europa,  o en Francia, o en Hispanoamérica, como las tres figuras, sacadas de la realidad, que el escritor triestino evoca en su nuevo libro.

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Escrito en Noticias Turia por Instituto de Estudios Turolenses Diputación Provincial de Teruel

PILAR ADÓN, PREMIO NACIONAL DE NARRATIVA Y UNA DE LAS NUEVAS AUTORAS MÁS VALIOSAS DE LAS LETRAS ESPAÑOLAS, ASEGURA A PROPÓSITO DE SU OBRA: “ME INTERESA LO EXTRAÑO EN LO COTIDIANO” 

JUAN CASAMAYOR, AL CUMPLIR 25 AÑOS DE TRAYECTORIA CON PÁGINAS DE ESPUMA, LO TIENE CLARO: “EDITAR ES VIVIR AL BORDE DEL ABISMO Y AHÍ QUIERO SEGUIR” 

TURIA TAMBIÉN PUBLICA UN OPORTUNO ENSAYO SOBRE LA FILÓSOFA ALEMANA-NORTEAMERICANA DE ORIGEN JUDÍO HANNAH ARENDT, EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO.

MUY RELEVANTE ES EL DETALLADO ANÁLISIS QUE SE REALIZA EN LA REVISTA DEL ÚLTIMO LIBRO DE LA PRESTIGIOSA FILÓSOFA ADELA CORTINA SOBRE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL.

Los lectores del nuevo número de la revista TURIA podrán disfrutar de dos entrevistas a fondo y en exclusiva con dos grandes protagonistas de las letras españolas contemporáneas: la escritora, traductora y editora Pilar Adón, que ha logrado el reconocimiento de la crítica y de los lectores con una obra literaria que rompe no pocos corsés sociales y emocionales y Juan Casamayor, el editor de Páginas de Espuma, que no sólo ha conseguido revitalizar el género del cuento sino que, teniendo como base la publicación de narraciones cortas, ha convertido su empresa cultural en un sello de referencia no sólo en nuestro  país sino en todo el ámbito latinoamericano.

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Escrito en Noticias Turia por Instituto de Estudios Turolenses Diputación Provincial de Teruel

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