
Tatiana Tîbuleac: “Era más feliz cuando no escribía”
En Saint Germain en Laye la vida transcurre ajena a las Olimpiadas. El único jolgorio, el de unos gorriones en la copa de un árbol. A unos treinta kilómetros de París, este reino, tipo balneario, resulta apacible. Abundan las pastelerías, las tiendas de ropa y las salas de cine. Parece lejos del turismo, pero los habitantes, en esta villa, tienen algo de turistas de sí mismos. El día a día de Tatiana Tibuleac lo llenan el periodismo y sus hijos.
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