
Referida a uno de los escasos escritores cuyo nombre se ha convertido hace ya tiempo en un símbolo, esta pregunta le parecerá a cualquier lector ingenuamente absurda. Y ello seguramente porque el mundo literario de Franz Kafka ha adquirido a día de hoy tal magnitud que el nombre de su autor se ha desligado de la persona y se ha independizado de los escritos hasta el punto de conseguir preformar nuestras interpretaciones de la realidad y nuestros modelos de percepción abusando de él hasta convertirlo en un adjetivo, «kafkiano», que el diccionario de la Real Academia define como calificador de una situación absurda o angustiosa.
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